En una noche muy fría, el cuadro celeste entró a la cancha en la que también fueron recibidos con granizos. La primera llegada profunda a los arcos, fue por parte del cuadro rancaguino en los pies de Facundo Castro a los tres minutos.

La primera media hora de juego fue un partido con mucho movimiento de balón, en el que ambos equipos se dedicaron a jugar y no a ser teatro, O’Higgins se veía más dinámico en su juego a diferencia de otros partidos, pero se repite el hecho de que hay algunas jugadas en donde Larrondo le falta más fineza para entregar los pases a sus compañeros, también hay que reconocerle que ha estado muy bien para los despejes cuando se han ejecutados tiros de esquina por parte del cuadro cruzado.

Si hay algo que destacar en los celestes es el gran nivel de Alejandro Márquez tras casi un año sin jugar por lesión.

Termina el primer tiempo con un empate sin goles justo para ambos equipos.

Comienza el segundo tiempo y a los 50 minutos se abre el marcador a favor de los católicos a través de Lanaro tras un tiro de esquina. El Capo empieza a cometer muchos errores en los pases, en veinticinco minutos los rancagüinos no lograban ordenar alguna jugada para hacer daño al arco del «zanahoria» Pérez, 77 y los de la capital convierten la segunda diana, un tiro rasante que golpea el palo derecho de Espinoza y ante una floja reacción del Toño Díaz que no logrú marcar al atacante cruzado, Fuenzalida,  quien tira al arco y rebota en Cahais y es autogol. 85 y se termina el partido al elenco celeste, cae el tercer gol, tiro de esquina y olímpico, esta vez Felipe Gutiérrez cerraba la goleada cruzada.

Dalcio no logra sacarle trote a un equipo tanto de visita y por sobretodo de local, está claro que tiene que llegar otro centro delantero y un lateral izquierdo, pésimo segundo tiempo de O’Higgins. El miércoles ante los torteros, está PROHIBIDO perder contra los de la séptima región

Por: Cristian Cáceres

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