Hacía como un año que no iba al estadio El Teniente y el pasado sábado con ocasión del encuentro entre O’Higgins y Palestino tuve la ocasión de hacerlo.

Lo primero la verdad que no entiendo que si los mall y el metro pueden albergar miles y miles de personas como no pueden asistir 500 socios de la “Celeste” que tienen sus cuotas al día de todo el año y no han recibido nada a cambio, de verdad es algo increíble, qué daño podrían sufrir ese medio millar de socios en un recinto abierto con capacidad para 15 mil personas. La verdad es que pienso que podrían llegar 1.500 personas y disfrutar del encuentro y estoy seguro que ellos mismos se auto protegerían respetando los protocolos sanitarios necesarios. Es cosa de voluntad.

Tras esta reflexión nos vamos al rectángulo verde que se conserva muy bien bajo las manos de sus responsables y ojo que ha tenido bastante trajín.

Tras los protocolos de rigor se inició el encuentro y los visitantes quienes ya se sienten como en su propia casa – El Teniente jugaron todos sus partidos de local por la Libertadores – mostraron sus mejores armas y durante los primeros 15 minutos bien pudieron abrir el marcador, la verdad que su buen mediocampo capitalizó el juego. Tras ese cuarto de hora se calmaron la cosas para los celestes, pero no se vió una réplica punzante de O’Higgins, solo atisbos de llegada, nada a fondo y tal como nos tiene acostumbrados mucho juego de mediocampo sin trascender.

Y en los últimos 15 minutos de la primera fracción compartieron el juego y cada uno tuvo su llegada sin lograr abrir el marcador.

Por méritos esta primera etapa fue favorable a Palestino, que de no ser por el meta rancagüino Augusto Batalla, pudieron irse en ventaja.

De vuelta al campo de juego llegó desde el cielo celeste – aunque parezca una obviedad – a nada de reiniciado el encuentro el tanto del triunfo de Marcelo Larrondo, de su especialidad, de cebeza y de alguna manera no previsto para ambas bancas.

De inmediato los tricolores con ganas y fútbol comenzaron a arrimarse al campo contrario, pero el cuadro celeste bien parado supo tapar la mayoría de los intentos de los palestinistas, pero al contrario solo algunas clarinadas de Ramón Fernández, a sus delanteros pudieron asegurar el marcador, pero no fue así y tuvieron que luchar hasta el final siempre con tranquilidad e inteligencia.

En lo personal hasta el cierre del partido tuve dudas del resultado porque un error o una genialidad podrían echar por tierra todo, pero al parecer la idea era romper las estadisticas de que en casa solo se empata y en esta ocasión se consiguieron los tres puntos que dejo a jugadores, técnicos, directivos, socios e hinchas durmiendo como punteros.

La verdad que a pesar del resultado, y la ubicación O’Higgins, sigue en deuda de acuerdo a las capacidades de jugadores y técnico y se sabe que pueden dar mas y ser mas convincentes en el logro de resultados.

Finalmente una emoción especial de ver al menos cinco minutos a Alejandro Márquez, quien tras una grave lesión que superó me imagino que lo único que quiere es olvidarla y aportar lo que el sabe.

Por Carlos Sierralta

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